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Hubo
un antiguo liceo, unos cuadernos
que
forraste con las frases que más
te
protegían. Y hubo invierno
en
aceras encogidas hacia única puerta
de
colores reglamentarios. Los ómnibus
les
hacían transfusiones
a
las aulas, las asignaturas
se
barajaban con urgencias cotidianas.
Vos
te ibas después del aire.
Estirábase
con tus pasos el silencio
tras
los tímidos besos. Promesas
y
mañanas coincidían con tu forma.
...
Final
de noviembre. Otra época
hace
uso de los mismos contornos.
He
tropezado con una frase al volver,
solo,
en aquella dirección. Quedé
ante
paredes vetustas, enredado
en
el musgo y en las grietas homicidas.
Tu
imagen rociaba los poros del paisaje,
iba
y venía por los andamios
de
la angustia. Qué seco pulmón
este
tiempo, esta mentira
arrugada
en despedidas.
Jamás
devolverías el aire.
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